No todo el mundo tiene claro que el diseño es diseño y el arte es arte. Esta relación sigue siendo, para algunos sectores, una relación confusa.

Es sorprendente que, después de un siglo, la disciplina del diseño, que lleva trabajando y hoy en día, prácticamente en todos los paises, con millones de profesionales realizando diseños en todos los campos, todavía esta confusión persiste. Esa persistencia inspira una sospecha. ¿Por qué el común de las personas, incluso personas, lo confunden?

En los inicios, cuando aparecen los primeros documentos sobre el diseño como disciplina, aparecen también los primeros críticos. Adolf Loos, arquitecto austriaco, en 1908, se convierte en un crítico contra la concepción artística de la producción y contra cualquier forma de arte aplicada, precisamente a principios del siglo XX, en los albores de la consolidación de la idea de diseño como una disciplina diferenciada de cualquier otra. Este combate lo siguen manteniendo los grandes maestros y lideres de la construcción, del diseño y la arquitectura contemporánea, es decir que, la reivindicación del arte como el diseño no se encuentra en el pensamiento de los maestros que inauguraron la disciplina del diseño. Desde el punto de vista sociológico esta confusión es una infiltración del siglo XVIII y XIX dentro del siglo XX y hasta el actual siglo XXI. De tal forma que se filtra en la actualidad la ideología de las artes aplicadas. Esa cultura sobrevivió por encima de las cultura de la modernidad, del diseño, de la arquitectura contemporánea y moderna de tal forma que aparentemente no hay manera de trascenderlo. Existe hasta hoy.

En los inicios cuando, el diseño, tenía un campo de actuación muy restringido a la arquitectura, el equipamiento… el componente estético tenia un predominio muy alto, de tal forma que, permitió confundir el diseño con el arte. Pero en la medida que el diseño a invadido, por necesidad material, todos los campos de la producción, salvo ciertos campos artesanales, siendo en la actualidad la etapa del diseño indispensable previa a la producción material.

Nos encontramos entonces ante un perjuicio, este perjuicio tiene varios mecanismos:

  • La creencia no rebatible por los hechos, se cree en eso y nada puede demostrar lo contrario. Las personas que tienen esa opinión selecciona, oportunistamente, selecciona aquellos ejemplos donde su hipótesis se puede defender.
  • Identificar la creatividad con el arte. La creatividad no es una substancia es un efecto. Es el resultado de la eficacia de la inteligencia con la sensibilidad, para ello se debe educar la inteligencia y la sensibilidad. Es la inteligencia que tiene la capacidad de asociar aspectos que aparentemente no guardan una relación coherente pero al conjugarlas resultan ser soluciones insólitas e innovadoras en el sector, dando al producto un valor diferenciador. La creatividad no es un atributo exclusivo del arte. La creatividad es un don de los seres vivos que permite, al sujeto, sobrevivir con las soluciones más insospechadas. El ser humano es capaz de imaginar y crear algo que antes no existía. La creatividad es universal. Que una persona sea creativa no significa que sea artista.
  • Identificar la estética con el arte. La estética es otra dimensión universal. La función estética es una de las seis funciones de la comunicación, el mensaje además de decir cosas las tiene que decir bellamente para que el receptor las reciba abiertamente, para que encuentre el mensaje atractivo. La estética es una necesidad estructural de la comunicación.